OPINIÓN: La importancia del orgullo

Anoche tuvo lugar otra gran noche de Champions League en Parkhead. Con la visita del Barcelona, el Celtic estaba obligado a ganar, pero no fue así. El resultado fue de 0-2, y con el se acaba una campaña europea en la que se ha visto una clara progresión que invita a ser muy optimistas de cara a la temporada que viene.

En el partido de ayer, los jugadores del Celtic (a pesar de saber que son inferiores al Barcelona) se dejaron la piel para intentar conseguir un buen resultado, por el club, por los aficionados, y por ellos mismos, y lo hicieron de manera impecable. Sin malos gestos, sin faltas de respeto a sus rivales y sin protestar cada falta pitada en contra. Creo que ni un aficionado de los varios millones que tiene el Celtic no siente orgullo de lo mostrado ayer por su equipo a pesar de la derrota.

En cambio, hubo otros que no estuvieron tan a la altura de lo que requería el partido y el espectacular ambiente (como siempre) en Celtic Park. Probablemente la afición del Barcelona no estará orgullosa de la actitud de Neymar en la noche de ayer, lo que, junto al gesto de Luis Suárez tras anotar el sexto en el partido de ida, no deja en muy buen lugar a ambos, aunque lo del segundo sea algo sin demasiada importancia.

Neymar, al ser sustituido.
Neymar, al ser sustituido.

Si Neymar llevase la camiseta del Celtic (aprovecho para resaltar el poco respeto arbitral al Celtic), probablemente hubiera sido expulsado a la primera. Mostrando una actitud de niño pequeño, Neymar comenzó a agredir a Mikael Lustig con 0-2 en el marcador al ver que las cosas no le salían como a el le gustaría. Primero, un empujón sin balón que debió haber sido roja directa, y por el que el 11 del Barcelona vio sólo tarjeta, además de provocar la amarilla de Lustig por recriminar el empujón (se encara con él). Posteriormente, una patada sin balón sobre el sueco por la que el brasileño no vio nada. Y, finalmente, al ser sustituido y llevarse un sonoro abucheo, pararse y quitarse las espinilleras, lo cual enfadó todavía más a los jugadores y afición. Si alguien está contento con la actitud de este jugador, tiene un problema.

El nuestro es un club especial. Llevar la Hoops acarrea hacer que la afición se sienta orgullosa, y, en el caso de los nuestros, han cumplido con creces a pesar de la derrota. En cambio, a Neymar le falta crecer mucho como persona (no así como jugador) para ser digno de jugar en Celtic Park.

Adrián Vega Salvador

Fútbol escocés 24/7

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *